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La Zona Desmilitarizada entre Corea del Sur y Corea del Norte

La Zona Desmilitarizada entre Corea del Sur y Corea del Norte es una zona fuertemente militarizada: una franja de 4 km de ancho y 238 km de largo separa los dos países que un día formaron uno solo.

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Soldado de Corea del Norte.

La Zona Desmilitarizada de Corea es una franja neutral que separa Corea del Norte y Corea del Sur, donde no se permiten las actividades militares pero sí el ir y venir de soldados con actitud desafiante. El lugar está bajo el control conjunto de ambos países. Técnicamente, las dos Coreas no han dejado nunca de estar en guerra, esto es, la paz jamás se firmó, tan solo se negoció un armisticio tras la contienda librada entre 1950 y 1953.

Zona Desmilitarizada Corea Ana Cañizal

En actitud de impresionar, junto a un restaurante para turistas.

Si no fuera porque la DMZ (Desmilitarized Zone) recuerda que hubo una terrible guerra, en la que se vieron implicados numerosos países que apoyaron a uno y otro bando, con más de tres millones de muertos, cinco millones de personas sin hogar, dos millones de desplazados… el lugar resultaría ridículo. A menudo se afirma que la tensión se mastica y que visitar la Zona Desmilitarizada impacta. Mi impresión es otra.

Zona Desmilitarizada Corea Ana Cañizal

Locomotora que sirvió para transportar material de guerra. Un letrero informa de que tiene 1.020 disparos.

La zona desmilitarizada se emplea para hacer tensas reuniones entre las dos Coreas y alardear de hostilidad. Pero lo más importante es que la DMZ se ha convertido en una atracción turística de primer orden, algo así como un parque temático, con su tienda de souvenirs incluida, donde es posible adquirir parafernalia militar, sus codiciadas gafas de sol y otros objetos típicos.

Zona Desmilitarizada Corea Ana Cañizal

Soldado de la Joint Security Area, JSA, o Área de Seguridad Compartida, administrada en parte por Estados Unidos.

Ver a tantos militares (solo hombres) tan tiesos y serios, en posición de estatua de sal o maniquí de escayola, no deja de ser cómico. Unos se miran a otros fijamente. También se plantan en posición de taekwondo, y los hay que observan a los visitantes con cara de pocos amigos.

Zona Desmilitarizada Corea Ana Cañizal

Los turnos de vigilancia se realizan en posición de estatua.

En el edificio fronterizo entre los dos países, los soldados mantienen media cabeza detrás de la pared y media fuera; es decir, con un ojo miran lejos y con el otro ven la fachada azul. Si preguntas el porqué de esa incómoda acomodación ocular, te dirán que de ese modo, en caso de que les disparen, podrán protegerse echándose hacia el lado del edificio.

Zona Desmilitarizada Corea Ana Cañizal

Parecen maniquíes, pero no lo son.

La DMZ queda a una hora aproximadamente del centro de Seúl. Los hoteles y las agencias de viajes organizan visitas guiadas cada día a la Zona Desmilitarizada, previo pago de su importe, con un recorrido en autobús, explicación, proyección de documentales, museo, observatorio, puente de no retorno, lugares emotivos y entrañables… Como era de esperar en Corea del Sur, todo está perfectamente organizado.

Zona Desmilitarizada Corea Ana Cañizal

Monumento que simboliza las dos Coreas con gentes de un lado y otro intentando juntar ambos mundos.

Corea del Sur descubrió cuatro túneles construidos por Corea del Norte con intención de utilizarlos para incursiones e invasiones, aunque parece que los norcoreanos defienden justo lo contrario. Son muy interesantes los vídeos que cuentan su historia. Actualmente, uno de ellos está habilitado para visitas turísticas.

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Uno de los túneles excavados por Corea del Norte para invadir el Sur. Los norcoreanos defienden justo lo contrario.

Solo los vehículos autorizados pueden trasladar turistas en la DMZ. El hecho de no poder edificar en la Zona Desmilitarizada ni transitar libremente ha hecho que, con el paso de los años, sea una rica zona medioambiental, con abundante flora y fauna.

Los autobuses de turistas están obligados a detenerse para que un soldado de Corea del Norte mire a los pasajeros uno a uno, con cara de mala uva, y revise sus pasaportes. A continuación, entrará también un soldado del ejército de Corea del Sur y repetirá la misma operación.

Una vez dentro de la Zona Desmilitarizada, hay que firmar una declaración que exime de responsabilidad a los organizadores si ocurre algo, como que comience un ataque entre los dos países o que un soldado se vuelva majareta y la emprenda a tiros, como ocurrió recientemente. Los turistas solo pueden hacer fotos cuando se les da permiso y, exclusivamente, a lo que se les autoriza.

Zona Desmilitarizada Corea Ana Cañizal

Un soldado de Corea del Sur explica a los turistas lo que se puede hacer y lo que no.

Las instrucciones que se dan a los visitantes van desde prohibir reírse, señalar, hablar con los soldados, hasta vestir con decoro para no ofender a nadie.

Zona Desmilitarizada Corea Ana Cañizal

Grupo de soldados que, desde un observatorio, pueden ver Corea del Norte. Así, de lejos, parece un sitio de lo más corriente.

En realidad, los coreanos del sur se toman a guasa las amenazas de sus vecinos del norte; la mayoría creen que Kim Jong-Il ahora, y su papá, Kim Jong-Un, antes, van de farol (crucemos los dedos).

Qué ver en Corea del Sur

Corea del Sur tiene un montón de lugares distinguidos con el pomposo título de Patrimonio de la Humanidad, algo que suele hacer que los turistas reverencien el sitio y no quieran perdérselo.

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Una turista sale muy contenta tras la visita al palacio de Gyongbokgung (s. XIV) , en Seúl.

Palacios, templos, santuarios, panteones… y hasta pueblos enteros son Patrimonio de la Humanidad. Los amantes de los viajes culturales pueden disfrutar de lugares verdaderamente impresionantes en Corea del Sur, pero también los amantes de la naturaleza.

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Entrada a Changdeokgung Palace Complex, del siglo XV.

Hay mucho que ver

La Unesco concede el título de Patrimonio de la Humanidad a sitios que constituyen una herencia valiosa que debemos preservar para generaciones futuras, ya sean montañas, edificaciones, lagos, cuevas o ciudades. En el mundo hay cerca de mil sitios distinguidos. Corea del Sur tiene 10 declaraciones de este tipo, algunas abarcan grandes complejos palaciegos, áreas de dólmenes, aldeas, cuevas de lava, reservas naturales… Es cierto que a los españoles esto no debería impresionarnos, porque tenemos 44 bienes con la etiqueta de distinción, pero lo de Corea no está nada mal.

Corea del Sur Ana Cañizal

Manjanggul, una cueva de lava de 13,4 km, declarada Monumento Natural.

Existen complejos palaciegos perfectamente conservados que uno puede recorrer hasta cansarse, porque suelen abarcar enormes extensiones de terreno. Los palacios coreanos están siempre rodeados por jardines exquisitos, muy hermosos, nada cursis, no recortados ni cuadriculados, en los que apenas se nota el trabajo del jardinero, que lo hay, y mucho, pero es tan respetuoso que árboles y flores parecen crecer espontáneamente sin que nadie los dirija.

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Iglesia en la aldea histórica de Andong, un pueblo entero Patrimonio de la Humanidad.

¿Visto uno vistos todos?

Cuando se visitan varios palacios de techos curvados, cubiertos de tejas sobre estructuras de madera, pintados en rojo, azul, blanco… hay gente que opina que visto uno vistos todos. Puede que los coreanos piensen que la catedral de Burgos y la de León son muy parecidas, algo que desataría la cólera de no pocos burgaleses y de un buen número de leoneses.

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Una pareja pasea por el complejo de Changdeokgung, Patrimonio de la Humanidad.

En cualquier caso, Corea del Sur tiene otros lugares Patrimonio de la Humanidad muy variados, porque ha estado poblada desde hace aproximadamente 700.000 años. Se pueden visitar dólmenes del primer milenio antes de la era cristiana, y el Tumuli Park, un conjunto de 40 tumbas reales, las más antiguas de principios del siglo XV.

Corea del Sur - Ana Cañizal

Las pequeñas colinas son tumbas. En Gyeongju, Tumuli Park, Patrimonio de la Humanidad.

Entre las cosas que hay que ver en Corea del Sur, un lugar que ningún turista debe perderse es el observatorio astronómico de Cheomseongdae, no porque sea espectacular, que no lo es en absoluto, sino porque data del siglo VII, es una construcción científica de las más antiguas del mundo y se conserva en muy buen estado. La disposición de sus piedras, el número de ellas, que representa los días del calendario lunar, hacen que los científicos se maravillen hoy en día. Para el visitante será agradable ver un documental sobre la enigmática torrecita de 4 m de altura que se muestra en una sala próxima.

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Observatorio astronómico de Cheomseongdae, del s. VII.

Y todo lo que se puede ver está diseminado de una punta a otra del país, o sea, que hay un montón de monumentos para visitar, además de los parajes naturales. Si se prefiere, en Corea del Sur hay museos magníficos, por supuesto, como no podía ser de otra manera en este organizado país, todos bien dotados, con información precisa…

Corea del Sur, ¡qué envidia de país!

Corea del Sur nos lleva años ventaja. Es uno de esos países milagro que en poco tiempo se ha colocado entre las economías más potentes del mundo, y sigue subiendo.

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Dongdaemun, la plaza diseñada por la arquitecta iraquí Zaha Hadid en Seúl.

Los datos económicos de Corea del Sur son asombrosos, pero más los académicos: primer puesto en los famosos informes PISA, y su índice de alfabetización es del 100 %.

En Corea del Sur se valora mucho a los docentes y se les respeta, incluso tienen un día del profesor. Su lema es que «al profesor no se le pisa ni la sombra». Por supuesto están bien pagados y se les exige una formación y evaluación constantes.

Los coreanos están firmemente educados en el esfuerzo, la obediencia y los principios éticos. Se han escrito tesis doctorales sobre la pasión del pueblo coreano por la educación, porque es un fenómeno único en el mundo. Su entrega al estudio es absoluta, con jornadas de clases de hasta 10 horas. Puede que los jóvenes se sientan muy presionados, que no sean muy felices, pero el 60 % de la población se gradúa en la universidad y muchos con resultados de excelencia.

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Todos tienen su Samsung, unos llevan un modelo grande y otros más grande.

Corea del Sur es un país milagro

Corea del Sur ha tenido una historia azarosa, ha sufrido invasiones de China y Japón, y ha estado en guerra con Corea del Norte entre 1950 y 1953, pero se ha recuperado a gran velocidad: hoy ocupa el puesto número 13 en las economías más grandes del mundo, y continúa imparable. Según datos de su embajada, tienen una tasa de desempleo del 2,8 %. Marcas potentísimas, esas que todos usamos, son suyas: LG, Kia, Daewoo, Hyundai, Samsung… y nadie les gana en innovación. Es el tercer país del mundo con más usuarios de internet de banda ancha.

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Jóvenes entretenidos en el metro.

Los coreanos son trabajadores entregados, que hacen lo que les pide su jefe y no prestan atención al horario de salida. Puede que no tengan demasiados tiempo libre, pero su salario medio es de 1.500 € anuales más que el nuestro (bueno, el sueldo de quien tiene trabajo en España). Y lo esencial, la comida, el transporte, la ropa…, cuesta menos.

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Trabajadores durante una pausa para fumar y tomar un refrigerio en la calle.

Un poco apretados

La extensión de Corea del Sur es poco más que todo Castilla y León, como una quinta parte de España, pero su población llega a los 50 millones. La densidad es altísima: 501 habitantes por km2, mientras que en España estamos en 93. Si añadimos que el 70 % de su país son montañas, se entienden tantas viviendas en torres de gran estatura. Como contrapartida, tienen una baja tasa de fecundidad.

En el índice de desarrollo humano, que mide la salud (esperanza de vida), educación y riqueza, Corea del Sur se sitúa en el puesto 12 de los 187 países medidos; España está en el  23, pero nosotros bajando y ellos subiendo.

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Chicas coreanas haciéndose una foto.

Y ahora viene lo mejor. Corea del Sur es una democracia en la que el presidente se elige de forma directa para un periodo de cinco años, y no puede ser reelegido. El primer ministro, que es el jefe de Gobierno, resulta elegido por un parlamento unicameral y tanto él como todos los diputados solo pueden estar cuatro años en el cargo; nadie es reelegible.

Corea del Sur nos gana en todo menos en una cosa: corrupción.

¡Qué envidia de país!