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Uzbekistán es un estado policial

En Uzbekistán uno se encuentra con el ejército y otras fuerzas del orden por todas partes. 

Uzbekistán es un verdadero estado policial. Cada vez que el presidente o las autoridades se desplazan, la localidad que visitan, el itinerario para llegar a su destino, los alrededores todos permanecen sitiados sin piedad. Policías y militares, en otros momentos amables, se vuelven inflexibles y exhiben su peor carácter incluso con quienes solo desean acceder a su propio domicilio.

Quizá su presidente, Islam Karimov, que lleva 20 años en el poder, tema el contagio de la primavera árabe, y por eso impone tantas medidas de seguridad. Por ejemplo, para entrar en el metro hay que guardar la cámara de fotos, está absolutamente prohibido tomar imágenes y es obligatorio enseñar bolsos y mochilas. Eso sí, el metro está más limpio que los salones de Versalles, con pavimentos y alicatados que ya quisiera el catálogo de Porcelanosa y unas lámparas que podríamos calificar de… sorprendentes.

El país tiene un ejército desproporcionado, el más grande de Asia Central, compuesto por 40.000 soldados. El servicio militar es obligatorio solo para los hombres, y deben cumplirlo entre los 16 y los 27 años. Hasta hace poco duraba tres años, ahora ya es de uno.

El desbordamiento en el número de soldados ha llevado al Gobierno a abrir la mano con las exenciones (por gordo, por delgado, por mala visión…) y también, si uno paga 100 dólares, puede conseguir una considerable reducción: tan solo cumple un mes. 100 dólares es una cantidad elevada para muchas familias: el sueldo medio está en 300.

One Thought on “Uzbekistán es un estado policial

  1. maría on 11 enero, 2012 at 12:02 said:

    En Uzbekistán se cuida mucho la estética. Los uniformes de los soldados son de camuflaje en bellos tonos azules…a juego con los baldosines del edificio que vigilan.

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