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El delta del Mekong, en el sur de Vietnam

El Mekong se desparrama en el llano sur de Vietnam para formar un delta fértil que produce dos y tres cosechas de arroz. Todo es agua, selva y verdor antes de llegar al mar azul tropical.

Vietnam Ana Cañizal

El río Mekong tiene un curso de casi 5.000 km. Nace en el Tíbet, sigue por China, pasa por Birmania, Tailandia, Laos y Camboya, y llega a Vietnam, donde se abre en múltiples brazos. Los vietnamitas llaman a este delta el de los Nueve Dragones. ¿Solo nueve? ¡Parece haber miles de ellos!

Vietnam Ana Cañizal

Si uno llega a Ciudad Ho Chi Minh, antes llamada Saigón, es obligado viajar al delta del Mekong. No hay que perdérselo, porque la zona es impresionante. Está bastante llena de gente: 18 millones de personas viven en una extensión que viene a ser algo menor que Extremadura y con buena parte de su suelo bajo el agua.

El impresionante delta del Mekong permite que más de cien millones de personas puedan alimentarse, porque en su suelo, unas veces encharcado y otras completamente inundado, crecen hasta tres cosechas de arroz al año. Aquí se vive mayoritariamente de la pesca y la agricultura.

Vietnam Ana Cañizal

Peces con problemas 

En las aguas del Mekong hay más recursos pesqueros que en ningún otro río del mundo, pero ya se sabe que a los humanos nos dan la mano y nos tomamos el brazo entero. Por eso el Mekong está hoy amenazado: la construcción de presas para crear energía en los países que recorre el río mata a numerosos peces, reduce la riqueza del suelo, arrastra materiales contaminantes e impide reproducirse a muchas especies que deben remontar el río para desovar.

Por otra parte, quienes viven de la pesca suelen emplear técnicas de captura devastadoras e irrespetuosas con la naturaleza y sus ciclos.

Al río llega una fuerte contaminación de pesticidas y fertilizantes que utilizan los agricultores, hay arsénico y amonio en cantidades alarmantes y la depuración de aguas fecales no está implantada en las ciudades que quedan en sus orillas. Pese a eso, los vietnamitas comen pescado a todas horas,  y parece que nosotros también nos hemos aficionado al panga y otros amigos que provienen de allí.

En las aguas del Mekong viven  más especies que en ningún otro río: hay 1.200 identificadas y cada dos por tres encuentran alguna nueva y más rara. No se ven peces con tres ojos, pero no me extrañaría.

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En el delta del Mekong también hay que visitar los mercados, especialmente el mercado flotante de Can Tho. En la zona donde el río se desparrama existen varias ciudades importantes y merece la pena recorrerlas. Como muchos desplazamientos solo pueden hacerse en barca, algunos canales tienen un tráfico agobiante, pero se disfruta con las risas que los turistas asustados provocan en los vietnamitas.

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Los etíopes y su mundo aparte

Los etíopes son gente cálida y amable. Generalmente, se muestran abiertos y encantados de charlar con el viajero, de ayudarle en lo que necesite ¡e incluso de invitarle!

Es un país pobre. Hay que ir preparados para ver escenas duras, pero también para disfrutar con ellos de situaciones simpáticas y aleccionadoras. Los etíopes sí que saben improvisar y adaptarse a lo que haya.

Saludos efusivos

Los hombres tienen un divertido saludo entre ellos: cuando dos tipos se encuentran, chocan tres veces, de frente, sus respectivos hombros derechos, y generalmente acompañan el curioso ritual con sonoras muestras de alegría y efusividad. Las mujeres se besan sin más. Todo el mundo repite «aishi, aishi», que es algo así como «OK», «vale».

Relaciones

En las zonas campesinas, los matrimonios casi siempre son concertados: los padres del novio y la novia proponen la boda; si se acepta, se establece otra cita ya para concretar la fecha. Existe libertad en las costumbres y usos individuales, se nota que la mayoría no es musulmana y la sensualidad africana siempre está presente.

En las zonas urbanas, la situación es bien distinta. Hombres y mujeres se conocen sin problemas y deciden. No es raro que los hombres hagan proposiciones sexuales directas, y en esto están incluidas las extranjeras. Pero no son insistentes ni acosadores. No hay por qué molestarse, igual que ellos no lo hacen cuando se les dice que no.

La mutilación genital femenina, tan común en África, se ha reducido en Etiopía en un 80 % en los últimos años, pero todavía se practica en algunas tribus aisladas.

La droga nacional

En todas partes se consume qat (pronunciado /chat/), una planta parecida al té, que se mastica durante un rato, generalmente acompañada de algún refresco. Es de uso masivo y produce unos efectos psicoestimulantes muy suaves. Ellos dicen que la toman con fines medicinales. La exportan a Gran Bretaña sin ninguna restricción, ya que  se considera de muy baja toxicidad, y se vende en la mayoría de los mercadillos británicos que frecuentan los africanos.

En el suelo, cultivo de qat.

Comida y bebida

La comida etíope no goza de mucho éxito entre los extranjeros. En todas partes tienen una sabrosa carne de vaca que se puede tomar acompañada de alguna salsa picante y una buena guarnición de verduras, sobre una torta de injera; es un plato exquisito.

Los etíopes toman injera cada día, una especie de crepe, gomosa, llena de pequeños cráteres de aspecto parecido a los callos a la madrileña pero de color grisáceo. Está elaborada con un cereal, el teff, y como hacemos nosotros con el pan, ellos comen injera a todas horas para acompañar legumbres, verduras, salsas, cremas, quesos… A mí me encanta, pero parece que ningún extranjero me apoya en esto. Se come con la mano, nada de cubiertos.

Se corta un trozo de injera y con él se envuelve la comida, no hacen falta cubiertos.

El café

Los etíopes defienden que ellos descubrieron el café. Fue casualmente, cuando un pastor observó la marcha que les entraba a sus cabras cada vez que comían los granos de una planta silvestre. Actualmente, Etiopía exporta café a todo el mundo y eso supone una importantísima fuente de ingresos.

El café que toman los etíopes se suele hacer tostando los granos en un recipiente al fuego, aplastándolos y añadiendo después agua y dejándolo hervir. A menudo se sirve ya azucarado, en una ceremonia tranquila en la que lo vierten de la cafetera a la taza, de la taza a la cafetera, de la cafetera… Es importante dejarlo reposar. Después de tomarlo tres o cuatro veces, empieza a parecer riquísimo.

Un pequeño negocio callejero de venta de café.

A las 9 son las 3 de hace 7 años

Los etíopes funcionan a su aire casi en todo, y siempre ha sido así. En 1582 el mundo cristiano se pasó al calendario gregoriano y abandonó el juliano. Etiopía no. Así que va 7 años y 8 meses por detrás de nosotros. Los años constan de 13 meses, 12 de ellos tienen 30 días y hay un mes de solo 5 días, que en los años bisiestos tiene 6. Como su año nuevo es el 11 de septiembre, unas veces les llevamos 7 años y otras 8.

Los etíopes miden el tiempo en periodos de 12 horas que comienzan a las 6 de la mañana y a las 18 h. O sea, que las 7 h para ellos es primera hora; las 8, segunda hora; las 9, tercera hora… Los minutos van de 5 en 5; nunca dirán que es tercera hora y 7 minutos, sino tercera hora y 5 o pasarán a tercera hora y 10.

Todos piden

Una vez que entablas amistad con alguien, es posible que te pida que le envíes algo cuando vuelvas a tu país: una cámara de fotos, un iPad… pero eso es porque suponen que nuestro nivel de vida es muy superior al suyo. Y sin duda, pese a lo mucho que nos quejamos, lo es. ¡Estamos gastando en un viaje mucho más de lo que ellos pueden ganar en un año!

Preparar el viaje a Etiopía

Consejos para disfrutar del viaje a Etiopía sin correr riesgos ni sufrir incomodidades.

Si el viaje solo incluye el norte y el centro, se puede ir en cualquier época del año. Pero si queremos conocer las tribus del sur, algo que merece verdaderamente la pena, por lo insólito y por la impresionante naturaleza, es preferible evitar la temporada de lluvias, de junio hasta primeros de octubre. En estos meses hay riesgo de aguas torrenciales en los cauces y las pistas de tierra desaparecen. Sin embargo, la Etiopía polvorienta se vuelve especialmente limpia, verde y espectacular en tiempo lluvioso.

La celebración del Timkat, en enero, también es un buen momento para viajar a Etiopía. Nos encontraremos con más turistas, aunque nunca serán muchos.

Es importante que nos mentalicemos de que debemos rebajar nuestras exigencias de higiene y comodidad. Estamos en África. Si somos tolerantes y dejamos en nuestro país de origen al tiquismiquis que los europeos llevamos dentro, sabremos disfrutar de uno de los lugares más maravillosos del mundo.

Avión

No hay vuelos directos desde España, así que habrá que hacer, necesariamente, una escala en Londres, en Roma, en Dubai… La Ethiopian Airlines es una compañía segura y magnífica. Si no tenemos mucho tiempo para nuestro viaje, también tendremos que realizar algunos vuelos interiores.

La Ethiopian Airlines es la compañía más rentable de África.

Viaje

Varias agencias organizan viajes a Etiopía, pero también es posible crearlo a la medida. Bigsur funciona a gusto del viajero, totalmente a la carta, a muy buen precio, tels.: 93 115 32 50 y 93 270 26 31 .

Deviaje, también a capricho. www.deviaje.com, tel.: 91 577 98 99.

De este modo se puede llegar al país con hoteles reservados (más o menos, en África siempre hay imprevistos) y con guías y todoterrenos ya contratados.

En cualquier caso, un viaje a Etiopía no debería durar menos de 15 días. El viajero siempre querrá volver.

Qué llevar

Es bueno cargar con la propia mosquitera, porque aunque suele haberla en la mayoría de hoteles y resorts, a veces es mejor no desplegarla por su dudoso estado de limpieza.

Hay que llevar Relec o un repelente insecticida fuerte. Las pastillas antimosquitos pueden ser útiles si hay dónde enchufar el utensilio que las alberga. Imprescindible: una pulsera antimosquitos y un par de collares antipulgas, que pueden colocarse en los tobillos, por encima del calcetín o el pantalón; así podremos vivir más tranquilos, porque hay bastantes insectos y, en muchas zonas, abundan las pulgas.

Es buena idea llevar una linterna y mejor si es de esas que se ponen en la frente; puede que en algunos sitios corten la luz por la noche.

Aunque hay muchas farmacias, no está mal llevarse un pequeño botiquín para no perder el tiempo y no arriesgarse. Si vamos a necesitar tampones, mejor llevarlos. También es útil tener toallitas húmedas y desinfectante de alcohol siempre cerca, porque los niños nos querrán dar la mano, tendremos que comer sin cubiertos a veces, los váteres en ocasiones están inimaginablemente sucios…

La ropa

Es aconsejable llevar prendas y calzado de colores tierras, beiges, ocres… Así no cambiarán de color a los cinco minutos de salir del hotel.

Conviene llevar un pañuelo o un fular siempre a mano; nos ayudará si hace sol, calor, frío y para protegernos del polvo si viajamos en jeep por las pistas del sur.

Unas buenas botas de trekking o zapatillas que nos permitan caminar cómodamente por campo y ciudad.

Los pantalones y camisas deben ser de tejidos ligeros, que se puedan lavar por la noche en el hotel y estén listos para la mañana siguiente. Es preferible esto a vaqueros y camisetas, que pesan más y se secan mal.

Hay que llevar un forro polar o alguna prenda de abrigo porque en la mayoría de las zonas hace fresco. Etiopía, pese a estar muy cerca del ecuador, es un país con grandes altitudes y suele hacer frío por la noche.

Unas chanclas de goma son útiles, no pesan y resultan prácticas incluso para ducharse con ellas puestas (hay que evitar riesgos).

Gorro, gafas de sol, crema solar…

En general, uno puede ir vestido como quiera, hay total libertad y tolerancia, pero en las iglesias se exige decoro. También hay zonas musulmanas, así que para no ofender ni molestar a nadie, siempre es preferible no llevar prendas escandalosas. Y lo mismo en cuanto a la ostentación: estamos en un país pobre.

Comida y bebida

Los menos atrevidos en materia gastronómica deben saber que en la mayoría de los restaurantes pueden encontrar pasta cocinada a la italiana y los platos habituales de la cocina internacional.

Como en cualquier viaje a un país con un nivel higiénico sanitario inferior al acostumbrado, se recomienda tomar los alimentos siempre cocinados, nada crudo, excepto las frutas que se puedan pelar, y beber agua mineral o refrescos envasados. Por cierto, hay unos mangos riquísimos y tirados de precio.

En Etiopía se elaboran muy buenas cervezas, que pueden encontrarse en todo el país, salvo en algún pueblo musulmán. La St. George es la más típica, pero hay otras, todas buenas y baratas. También elaboran vinos (que no voy a comentar).

Fotos

En general, la gente es muy amable. Cuando se les pide permiso para hacerles una foto, normalmente aceptan encantados. En las tribus más habituadas a los turistas suelen pedir una pequeña cantidad de dinero, que se negocia antes de disparar. En cambio, no quieren que se fotografíen sus rebaños de vacas, porque piensan que eso puede hacer que mueran.

Las tarjetas de memoria para la cámara son muy caras. No nos quedemos cortos y llevemos las necesarias. Etiopía es un país aislado, de difícil acceso por tierra y sin salida al mar, por tanto, casi todos los productos importados son caros.

Vigilante de museo que posa amablemente para la foto.

Regalos y regateos

Los turistas son muy dados a regalar bolígrafos y otras cosas a los niños. Si uno desea llevar material escolar, es preferible entregarlo en una escuela, al maestro, antes que fomentar el pedigüeñismo infantil. También hay ONG que trabajan muy bien en Etiopía y a las que entregar donaciones, que les hacen mucha falta.

Si queremos ayudar al desarrollo, también hay lugares donde los niños y las mujeres fabrican artesanía; es una buena forma de apoyar su trabajo.

Imprescindible comprar café etíope.

Cuando uno viaja no es justo regatear hasta la muerte por un euro más o menos, ni ahorrar todo lo posible. Viajar es una forma de generar riqueza en el país que nos recibe, pero además conviene sembrar el buen rollo, hacer amistades y dejar tan buenos recuerdos como nos llevaremos. No seamos tacaños.

Un joven vendedor de artesanía fabricada por él mismo.

Seguridad

Es un país bastante seguro, con una libertad controlada. En ningún momento me sentí insegura ni tuve ningún incidente. Pude moverme sola sin problemas y con mis cámaras encima. Es verdad que en cualquier lugar del mundo, incluso en los países más ricos y supuestamente civilizados, puede ocurrir un problema, pero mi experiencia es de absoluta confianza.

Dinero

Hay muchos sitos de cambio de moneda, no solo en los bancos, y nadie intenta engañar al turista. Está bien llevarse los euros que vayamos a necesitar, e ir cambiando a su moneda, el birr, sobre la marcha. Las tarjetas solo se utilizan en hoteles o comercios importantes. A menudo, los billetes están roñosos y hay quienes se niegan a aceptarlos, ¡aunque te los hayan dado en el banco!

La vida no es cara, pero hay que tener en cuenta que los precios para los faranji (los extranjeros) son mucho más elevados y no suelen estar dispuestos a regatear.

Desplazamientos

En las ciudades conviene tomar taxis, son muy baratos y seguros. Para excursiones o viajes en todoterrenos.

Un touroperador local para organizar circuitos una vez dentro del país: Red Jackal, teléfonos: +251 11 155 99 15 y + 251 11 15605 59.

Trámites

Se exige visado. Consultar la web del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación. http://goo.gl/OIbo3

Libros recomendados

Antes de viajar a un país tan diverso y con una historia tan rica como Etiopía, es recomendable leerse algún libro. Deviaje tiene una librería de libros de viajes con un buscador por países. Imprescindibles estos dos: «Rendición o hambre», Robert D. Kaplan, Ediciones B y «Dios, el diablo y la aventura», Javier Reverte, Debolsillo.

Vacunas

Hay que ponerse la de la fiebre amarilla. Ojo, hay que ponérsela, porque puede que nos pidan la cartilla en el país de destino. Aparte, se recomiendan las habituales como tifus, hepatitis A y B, y tétanos. Y conviene tomar profilaxis contra la malaria si se visitan zonas de riesgo. Lo mejor es ir al médico de cabecera o a un centro de Sanidad Exterior (tel.: 91 529 82 10) o de Vacunación Internacional autorizado para que nos asesoren.

Otras recomendaciones

Como en todos los viajes: llevar una o dos fotocopias del pasaporte en sitios distintos, por si lo perdemos. Esto facilitará la copia en caso de pérdida o robo.

Si vamos por libre: dejar una copia del itinerario a algún familiar, y avisar de los vuelos que cogeremos.

Es un país seguro, pero si somos un poco paranoicos y viajamos solos, podemos registrar nuestro viaje en la web del Ministerio de Asuntos Exteriores.