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El idioma armenio, un orgullo nacional

Monumento al creador del alfabeto armenio

El idioma, un orgullo nacional

Los armenios se sienten muy orgullosos de su alfabeto, complejo y críptico para cualquier extranjero. Se creó en el año 405 y consta de 39 letras que un no iniciado calificaría, como poco, de raras; 10 de ellas son vocales, y ni una parecida a nuestro abecedario. O sea, que resulta imposible descifrar cualquier letrero. Además, este país, poco acostumbrado al turismo occidental, no siempre ofrece rótulos en un segundo idioma.

Los armenios hablan armenio, claro, y prácticamente todos también ruso, pero solo unos pocos se expresan en inglés. El viajero español ni siquiera va a encontrar una guía, un catálogo o un típico libro de cocina en castellano que comprar. Pero eso no significa que no pueda entenderse con la gente de allí, siempre dispuesta a ayudar, abierta, imaginativa y simpática. A poco que se esfuerce, el turista encontrará personas deseosas de charlar con él y preguntarle si le gusta su país. Unas pocas palabras en inglés, muchas sonrisas y algunos gestos pueden bastar para entenderse.

El turismo principal en Armenia procede de Rusia y de Irán. Los vecinos iraníes, con dinero porque no tienen ningún lugar donde gastárselo en su propio país, se desplazan a Armenia, sobre todo los fines de semana, para disfrutar de esas cosas que ellos tienen prohibidas: el alcohol, el juego y el que las mujeres puedan deambular por la calle sin llevar velo, algo impensable en el Irán actual.

Armenia desconocida

Es un país cristiano, con costumbres muy parecidas a las nuestras y, sin embargo, poco frecuentado por españoles.

Sorprende que este país resulte tan desconocido en España. Ellos mismos dicen que no entienden por qué los españoles visitamos tanto su vecina Turquía y no a ellos, cuando compartimos una religión de origen común y algún episodio del pasado. Por ejemplo, el periodo en que Madrid fue capital de Armenia.

Madrid capital de Armenia

Este curioso suceso se produjo cuando León V de Lusignan, rey de Armenia, fue secuestrado en 1375 por los mamelucos, que querían obligarle a toda costa a que dejara de ser cristiano y se hiciera mahometano. León se negó y se negó, así que fue condenado al cautiverio. En su desesperación, pidió ayuda a los reinos europeos, pero el único que le contestó fue Juan I de Castilla. Este enseguida echó mano de sus contactos e intercedió para que dejaran en libertad al armenio. Lo consiguió, y pronto León V se encontró libre de nuevo, aunque sin reino en el que reinar. Así las cosas, decidió pedir de nuevo otra ayudita a su benefactor. Juan I de Castilla, que le había tomado cariño, le concedió el señorío de Madrid. Y por eso fue por lo que León V, encantado, declaró su nuevo territorio capital de Armenia. A los madrileños esto no les gustó nada y protestaron hasta que, en 1391, Enrique III cortó por lo sano, puso fin a la donación y despojó a León V del regalito.

Ahora es un buen destino

Y al parecer desde entonces no nos hemos tratado mucho. Pero ahora que los países que acumulan más maravillas del mundo antiguo, como son Irán, Siria, Libia, Egipto… atraviesan situaciones difíciles, Armenia es un lugar desconocido que verdaderamente merece la pena conocer.