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Las vacas de las Azores

Las vacas sobrepasan las 100.000. Si uno visita las Azores en invierno, creerá que ellas son las únicas residentes.

Azores - Ana Cañizal

En el bar Portas da Cidade, en Ponta Delgada, comentan que deberían pagar a quienes dejen sus fincas sin sembrar. «De los bosques nos beneficiamos todos, pero si no nos pagan por mantener los árboles, habrá que talarlos y plantar algo que nos dé de comer». O poner vacas, como han hecho en Terceira, una isla casi consagrada a ellas. No hay más remedio que buscarse la vida, es comprensible, pero los parroquianos del bar tienen razón: todos deberíamos pagar a quienes preservan la naturaleza.

Ana Cañizal - Azores

Los prados para vacas están verdes y mullidos todo el año, pero otra vegetación fue posible en esta isla tan parcelada para la explotación ganadera. Eso sí, quienes comen carne afirman que los bifes son extraordinarios.

Azores Ana Cañizal

Todo el mundo tiene derecho a vivir, aunque según la FAO, las vacas son responsables del 15% de las emisiones de gases de efecto invernadero. Es verdad que en las Azores las vacas se crían en libertad y que se alimentan sobre todo de los pastos naturales, verdes todo el año.

Azores - Ana Cañizal

En estas islas no solo les gustan las vacas, también los toros. Los habitantes de Terceira tienen fama de ser los más animados de todos y festejan cada año más de 200 touradas, una especie de encierros. Desde mayo a septiembre, un día sí y otro también, echan a las calles toros con cuerdas para obligarlos a hacer el recorrido en el que los mozos corren y juegan con ellos a ver quién es más salvaje. Los vídeos con imágenes tremendas de estas touradas à corda son habituales en muchos bares y establecimientos. Cuando les preguntas a los azoreños si hay muertos, sonríen y responden: «¡Claro!».

Azores - Ana Cañizal

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