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La vida en Uzbekistán

Los uzbekos son amabilísimos, pero sólo si nos acercamos a ellos; si no, fingirán no vernos.

El idioma uzbeko es de la familia del turco, o sea, un español que no se haya entregado a su estudio no pillará ni una sola palabra. También se habla tayiko, ruso, caraca y alguna otra lengua igualmente extraña para nosotros.

Dicen que el idioma uzbeko es muy rico. Su gran poeta Nogoi, del siglo XV, contribuyó a ello con una obra en la que utilizó 50.000 palabras sin repetición.

Desde 1997 intentan utilizar el alfabeto latino, pero todavía convive con el cirílico que se empleó entre 1930 y 1997. Así que uno se puede encontrar con carteles incomprensibles y con otros todavía más incomprensibles.

Pero la gente es encantadora si solicitamos su ayuda; si no, ni nos mirarán. Nadie molesta al turista. La calle parece muy segura a cualquier hora y el mayor peligro de callejear por la noche es la escasa iluminación y los socavones, baches, alcantarillas sin tapar… Fuera de eso, da gusto, pasear a cualquier hora.

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