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UzbekistÁn

Viaje a Uzbekistán

Taskent, una capital asombrosa

La capital de Uzbekistán es moderna y espaciosa, con más de tres millones y medio de habitantes.

Los uzbekos son casi 29 millones en todo el país, y se calcula que hay unos 40 millones dispersos por el mundo. Tres millones y medio viven en Taskent, la capital, un lugar moderno, con impresionantes avenidas, jardines gigantescos, hoteles espectaculares, tiendas de lujo… Es la cuarta ciudad más grande de las que formaban la antigua URSS.

En 1966 se vio afectada por un terremoto que redujo a escombro dos millones de kilómetros cuadrados, con 1.100 réplicas y tan solo cuatro (no es una errata) muertos. Así que la capital es asombrosamente moderna, reconstruida por completo con visión de futuro.

Hay que probar el metro, más limpio que el salón de nuestra casa, sin un solo grafiti, por supuesto, con decoraciones en mármoles y granitos y lámparas más propias de Versalles que de un suburbano. Es probable que al entrar un policía revise la mochila o el bolso, que nos haga guardar la cámara y nos recuerde que está prohibido hacer fotos, y al salir habrá otro poli preguntando de dónde venimos.

Taskent es un lugar muy importante para la cultura musulmana, porque conserva el Corán de Usman del siglo VII, además de 300.000 manuscritos antiguos. Tiene buenos museos de pintura y complejos de mezquitas y madrasas para empezar a abrir boca antes de visitar Bukhara, Khiva, Samarkanda…

Los exquisitos melones de Uzbekistán

Si uno va a Uzbekistán, debe aprovechar para hartarse de melones: son exquisitos. No los encontrará mejores, más variados ni más hermosos en ningún otro lugar.

Existe una gran diversidad de productos agrícolas que se venden en numerosos mercados al aire libre, llenos de atractivas frutas, verduras y hortalizas.

Uzbekistán exporta materias primas, algodón y metales, pero apenas tiene sector industrial. Acaba de implantarse Chevrolet y va a instalarse Daewoo. Produce fertilizantes agrícolas, empieza con algo de industria farmacéutica y con construcción de cemento.

El sueldo medio es de 300 dólares. La tierra pertenece al Estado y los campesinos la arriendan. El algodón es un monopolio. Los campesinos tienen la obligación de vender toda su producción al gobierno, que a cambio les paga un sueldo de funcionarios, un sistema heredado de la URSS.

Hay mucha economía sumergida. Los bazares son su principal sistema de compraventa y eso no permite las inversiones extranjeras. La tarjeta como método de pago es prácticamente inexistente.

Madrileños por el mundo en el siglo XV

El madrileño Ruy González de Clavijo pasó por Samarkanda en 1403. En su honor, un pueblo cercano se llama Motrid.

Hay un pequeño pueblo en Uzbekistán, cercano a Samarkanda, que se llama Motrid, que es algo muy parecido a como suena el nombre de Madrid por estos lares. Se bautizó así en honor a un madrileño que estuvo por este mundo en 1403. Fue Ruy González de Clavijo, que salió de su domicilio en la Plaza de la Paja, por encargo de Enrique III, en misión de acercamiento diplomático y reconocimiento a Tamerlán, azote de los infieles turcos. Clavijo tiene también una calle en su honor en la mismísima ciudad de Samarkanda.