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UzbekistÁn

Viaje a Uzbekistán

En Uzbekistán hay mucho que ver

Uzbekistán fue un enclave importante en la Ruta de la Seda y ha conservado magníficamente ese pasado de esplendor.

Su papel protagonista en plena Ruta de la Seda hace de Uzbekistán un país fascinante para todo el mundo, pero especialmente para los amantes del arte y la arquitectura. Espectaculares cúpulas, mezquitas, observatorios, minaretes, madrasas… dejarán boquiabierto a cualquier viajero. Los colores azules, los azulejos intrincados, los brillos de espejo que adornan espacios y dimensiones gigantescos convierten este viaje en una de las experiencias más enriquecedoras.

Predomina el arte islámico de los siglos X al XVI. Abundan las construcciones impulsadas por Tarmerlán (1336-1405), el último gran conquistador de Asia, que como suele ocurrir, primero lo arrasaba todo y luego construía grandes edificios públicos y religiosos para dejar constancia de su grandeza y, de paso, hacerse perdonar por Dios.

Hay que visitar Jiva, patrimonio de la Humanidad, repleta de complejos arquitectónicos para quedarse mudo del asombro, con sus madrasas, edificaciones para el harén, el mausoleo… Imprescindible Bujara, una de las principales ciudades de la Ruta de la Seda que supera a la ciudad anterior, de espacios inmensos , con su joya: la mezquita de las cuatro torres, el minarete de Kalyan del siglo XII. No debemos perdernos Shahrisabz, la ciudad natal de Tamerlán, con la que se esmeraron tanto él como sus descendientes. Y cuando ya parece que no se puede ver nada más hermoso, aparece Samarkanda, la mítica ciudad con las tres madrasas de la plaza de Registán, el mausoleo de Tamerlán y el interesante observatorio de Ulughbek, que en el siglo XV sirvió para crear su famoso catálogo de estrellas.

No hay que dudarlo: nadie se siente defraudado cuando viaja a este país. Es realmente maravilloso.

La vida en Uzbekistán

Los uzbekos son amabilísimos, pero sólo si nos acercamos a ellos; si no, fingirán no vernos.

El idioma uzbeko es de la familia del turco, o sea, un español que no se haya entregado a su estudio no pillará ni una sola palabra. También se habla tayiko, ruso, caraca y alguna otra lengua igualmente extraña para nosotros.

Dicen que el idioma uzbeko es muy rico. Su gran poeta Nogoi, del siglo XV, contribuyó a ello con una obra en la que utilizó 50.000 palabras sin repetición.

Desde 1997 intentan utilizar el alfabeto latino, pero todavía convive con el cirílico que se empleó entre 1930 y 1997. Así que uno se puede encontrar con carteles incomprensibles y con otros todavía más incomprensibles.

Pero la gente es encantadora si solicitamos su ayuda; si no, ni nos mirarán. Nadie molesta al turista. La calle parece muy segura a cualquier hora y el mayor peligro de callejear por la noche es la escasa iluminación y los socavones, baches, alcantarillas sin tapar… Fuera de eso, da gusto, pasear a cualquier hora.

Preparar el viaje a Uzbekistán

Es un destino muy cómodo y seguro, que no defraudará a ningún viajero, tanto si va con una agencia como si prefiere preparar el viaje a Uzbekistán por su cuenta.

Es posible viajar por libre. Uzbekistán es absolutamente seguro y la gente amable y dispuesta a ayudar, aunque pocos hablan inglés. También hay buenos paquetes de viaje preparados por las agencias.

Sus dimensiones (casi como España en superficie, pero muy alargado), sus pésimas carreteras y la poca frecuencia de los vuelos interiores, aconsejan preparar el viaje a Uzbekistán con una agencia o bien tomárselo con calma. Si uno dispone de dos semanas, puede ver lo más importante sin atosigamientos.

Los hoteles son magníficos. Hay una buena oferta. El único riesgo es que a uno le cancelen la reserva por un acto oficial.

Ya hay vuelos directos desde España. Aunque no muchos y normalmente en temporada alta. Lo habitual es hacer transbordos en Ginebra o en alguna otra ciudad europea. En estos casos puede estar bien pasarse un día en Praga o en Frankfurt, por ejemplo, que siempre resulta agradable.

En Uzbekistán opera muy bien la agencia Dolores Travel Services (teléfono 998 71 120 88 83), con guías que hablan perfecto español, algo interesante para muchas de las visitas, o Uzintour, una agencia especializada en distintas rutas por Uzbekistán y otros países de la Ruta de la Seda, que ofrece alquiler de coches, excursiones, hoteles…

La moneda es el sum. El asunto del dinero es muy divertido: vale tan poco que uno se siente millonario. En los mercadillos venden bolsas tipo neceser para llevar los fajos de billetes. La gente cuenta y recuenta papeles que no valen nada, ya que el billete más alto es de unos 40 céntimos de euro. Una botella de agua puede costar 1.000 sums. Lo mejor es ir cambiando poco a poco para no tener que llevar un  maletín con el dinero.

El clima es continental extremo, mucho calor en verano y mucho frío en invierno. Lo ideal es ir en primavera, pero si uno no dispone más que de agosto, también es soportable tomando las debidas precauciones.

Visado. Se puede obtener en la embajada de Uzbekistán en España. Normalmente, las agencias de viaje lo tramitan.

Salud. Se recomienda estar vacunado contra el tétanos, la hepatitis A y el tifus.

Nivel de dificultad del viaje. Bajo. Es un viaje cómodo, con buenos hoteles y garantías sanitarias. La única pega es hacer largos trayectos por carreteras no siempre en buenas condiciones. Apto para personas de cualquier edad y condición física.

La embajada de Uzbekistán

Para preparar el viaje a Uzbekistán conviene ponerse en contacto con el consulado para visados y más datos. Hay que enviar un mail al consuladodeuzbekistan@gmail.com, teléfono: 91 310 16 39, con sede en Madrid. También la web de la embajada www.uzbekembassy.es ofrece información en español.

Enlaces de interés: www.uzintour.com