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Gambia

Viaje a Gambia

El baobab, árbol nacional de Gambia

Gambia está llena de baobabs, unos árboles imponentes de gran importancia para su ecosistema y también para la población, que utiliza sus frutos, hojas, raíces…

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Una imagen habitual en Gambia.

Si una nave espacial nos depositara en Gambia, no creeríamos que la naturaleza está amenazada en el planeta Tierra. Todo es verdor, agua, enormes árboles y animales que se esconden entre la vegetación o que salen confiados de la espesura para exhibirse.

Gambia tiene un clima subtropical, con dos estaciones bien diferenciadas: la cálida y la más cálida todavía. Durante el invierno hace un calor tremendo y uno puede disfrutar bañándose en su impresionantes playas; en el verano sube la temperatura y llueve a jarros.

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Elephant tree

Para visitar Gambia, lo mejor es ir en invierno. Así uno podrá disfrutar de su naturaleza sin asustarse por la lluvia, pasará calor y querrá refugiarse a la sombra de sus exagerados árboles.

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Mujeres tomando la sombra.

El querido baobab

Para los gambianos el baobab viene a ser como para nosotros el cerdo: se aprovecha todo. Da unos frutos enormes como balones de rugby, en gran abundancia.

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Frutos del baobab, que pueden medir hasta 45 cm.

Su carne, rica en fibra, no es muy jugosa, pero sí resulta entretenida de comer, dura mucho y algunas partes se dejan masticar como si fueran chicle. Parece que es un buen alimento, con muchas propiedades. Con su pulpa también fabrican un rico batido y refrescos muy populares que gustan mucho a los turistas.

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Niños con lo que queda del fruto del baobab que se han comido.

De las raíces y la corteza extraen una fibra para fabricar cuerdas, de gran utilidad para la agricultura. Con sus hojas se hace una infusión que cura la diarrea y protege contra la malaria, dicen. También las hojas tiernas se toman como verdura. Las semillas se emplean para hacer aceites, cosméticos y curar dolencias y alteraciones de la piel.

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Baobabs junto a la carretera.

Pero lo mejor del baobab es el baobab en sí mismo. Algunos ejemplares tienen más de 30 metros de altura y más de 20 metros de diámetro. Son impresionantemente bellos. El baobab es el árbol nacional y los gambianos saben apreciarlo.

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Baobab doble.

Mangos para dar y tomar

Todos los pueblos están llenos de mangos. El mango es un bonito y frondoso árbol que da sombra y alimento allí donde hay la más pequeña concentración humana. Los gambianos dicen que si tiras algo al suelo, crece. Y se nota que es cierto. El mango, riquísimo en este país, es increíblemente barato.

Frondosos mangos sobresalen en todos los pueblos.

Frondosos mangos sobresalen en todos los pueblos.

También hay gran cantidad de papayas y plátanos en todas partes. La gambianos son bastante pobres, pero la naturaleza se confabula para alimentarlos.

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Papayas.

Cuando uno viaja por Gambia se queda pasmado con los árboles. Los gambianos los respetan y los aprovechan todo lo que pueden. Sus cocinas son de leña, pero saben que solo pueden podar ramas o coger troncos caídos, nunca talar árboles. Todos lo dicen: si cortas un árbol, lloverá menos y la lluvia es necesaria para los cultivos.

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Yiringania.

Árboles llenos de vida

Los árboles son el refugio de muchas especies animales y sobre todo permiten a las numerosas variedades de pájaros establecer en ellos su vivienda, así madrugan cada día y montan un estruendo a todo volumen en cada amanecer. La fauna en Gambia hace tanto alarde como sus árboles, pero eso lo contaremos otro día…

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Árbol okupado por nidos.

¿Qué se te ha perdido en Gambia?

Cuando alguien dice que va a viajar a Gambia, mucha gente pregunta: «¿Qué se te ha perdido en Gambia?». Parece un destino raro, pero hay razones poderosas para viajar a este país.

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Cuando uno llega a Gambia encuentra lo que había perdido: el gusto por conversar con gente desconocida, el placer de maravillarse con la naturaleza, la necesidad de ser solidario, la ilusión por identificar pájaros extraños…

¿Por qué viajar a Gambia? Gambia es un destino tipo navaja multiusos. Puede complacer a cualquier turista busque lo busque.

Tiene unas playas magníficas

Playas en las que apenas hay gente, tapizadas de arena finísima. El océano Atlántico está calentito por estos lares, incluso en invierno resulta muy agradable. No hay industrias, con lo cual sus aguas no parecen contaminadas.

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Ofrece hoteles perfectos para guiris

La costa de Gambia cuenta con una amplia oferta de típicos hoteles turísticos, de esos en los que la gente puede tostarse vuelta y vuelta en la tumbona con un interminable best seller sobre la barriga. También es posible practicar actividades de todo tipo: golf, tiro al blanco, tenis, aquagym… siempre animados por un musculoso monitor. En los hoteles de la costa abundan las actuaciones de músicos locales de alto nivel que cautivan a los extranjeros con sus exóticos ritmos y raros instrumentos africanos.

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Turistas practicando ‘aquagym’ al son que dicta el entrenador.

Es un destino increíblemente barato

Uno puede alojarse en un fabuloso hotel gambiano durante un mes por lo que le cuesta vivir en España una semana en su propia casa. Y además, a cuerpo de rey, con bebidas alcohólicas tiradas de precio, batidos de frutas exóticas o botellas de su rica cerveza local, la Jul Brew, a tan solo un euro.

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Vendedoras de frutas exóticas, exquisitas y baratas, en las playas de Gambia.

Esto es África

Gambia es uno de los destinos favoritos de los birdwatchers de todo el mundo, esos tipos que disfrutan hasta el paroxismo con solo observar aves e identificarlas por su nombre. Aquí tienen el paraíso. Hay multitud de especies raras a las que uno puede ver desde muy cerca y que maravillan incluso a los que no distinguimos una gallina de un canario. Pero, además, Gambia está atravesada por el inmenso río del mismo nombre, plagado de hipopótamos, cocodrilos y peces saltarines. En sus riberas también se asoman babuinos, chimpancés, jabalíes, varanos…

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Gambia es un país tropical y por tanto su flora es verdaderamente espectacular. Verdor y más verdor, exuberancia, y soberbios árboles, entre los que destaca el omnipresente baobab.

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Una mujer camina por un arrozal entre buitres que toman su almuerzo.

Un lugar para volver

Los viajeros más animados querrán dejar las playas y llegar al interior para ver cómo viven los gambianos, sus ciudades polvorientas, sus multitudinarios mercados, su modestas viviendas rurales y su inmensa curiosidad por hablar e intercambiar información con los tubabs, que es como llaman a los blancos. Gambia tiene los habitantes más simpáticos, amables y divertidos que uno pueda imaginar. Los gambianos son terriblemente pobres, así que han despertado su ingenio para seducir a los turistas y hacerles la vida más sencilla. Quien visita este país desea volver porque en Gambia se encuentra todo lo que aquí hemos perdido y más…

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Un niño saluda delante de su casa, una vivienda típica de los campesinos gambianos.