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Gambia

Viaje a Gambia

Hacer fotos en Gambia

El placer de hacer fotos en Gambia, un lugar fascinante, choca con la negativa de la mayoría de los gambianos.

Fotos en Gambia

Una mujer se enfada en cuanto ve la cámara.

Hay países donde da gusto hacer fotos a la gente. Se pide permiso y la persona en cuestión posa, incluso se muestra encantada de ser el modelo elegido. A veces sorprende su serenidad, casi parece profesional, mira firmemente al objetivo y el retrato sale solo.

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Sin concesiones, pero acepta.

Por el contrario, en Gambia, generalmente, no es así. Hacer fotos en este país supone una continua frustración. La población es guapa, divertida, amable, exótica, y la luz es magnífica, pero en cuanto se pide permiso para hacer una foto, los gambianos se niegan, tuercen el gesto, incluso algunos se enfadan seriamente. Así que el viajero termina siempre con la sensación de que las mejores fotos de Gambia son las que no ha hecho.

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Un hombre se vuelve para decir que no quiere fotos ¡ni de espaldas!

¿Por qué se ponen así? Existe la creencia de que los turistas van a hacerles fotos para luego colgarlas en internet, lo cual puede ser cierto en este caso. Pero eso no justifica tanta oposición. La mayoría no tienen acceso a la red y, por tanto, puede que tengan una idea equivocada de lo que es internet.

Por otra parte, si nos ponemos en su lugar, es comprensible esa actitud: a nadie le gustaría que viniera alguien de otro país a fotografiarnos como «product made in Spain».

Los gambianos son mayoritariamente pobres, muy pobres. Pero no se trata de que soliciten dinero a cambio de dejarse fotografiar, como ocurre en otros países. Sencillamente no quieren y punto.

Hacer fotos en Gambia

A veces la negativa parece más una pose que un deseo real.

Una excepción son los niños. Ellos sí se dejan fotografiar encantados, luego piden ver la foto, a veces les gusta disparar la cámara ellos mismos, hacen preguntas, quieren conversar, tal vez pidan caramelos… Los niños de Gambia enamoran a cualquier viajero.

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Los niños nunca se niegan, incluso a veces ellos mismos piden una foto.

En ocasiones, cuando los turistas disparan inocentemente su cámara en Gambia suelen saltar las alarmas, voces, discusiones, tensiones… Pero lo más curioso es que, después de un rato de sonora bronca, los gambianos se calman y te dan la mano sin más; o sea, que sacan los fuegos artificiales y a continuación se ríen, quizá porque, como a ellos les gusta repetir, «en Gambia no pasa nada».

El propio presidente del Gobierno ha tenido que intervenir para decir a los gambianos que pueden ser retratados en cualquier lugar público sin su permiso y que solamente está prohibido hacer fotos a la policía y a los militares.

Hacer fotos en Gambia.

Está prohibido hacer fotos a los militares y a la policía.

De compras por Gambia

En un país donde poca gente tiene nevera, es obligatorio hacer la compra cada día. Los mercados de Gambia son importantes centros de reunión de la población, y especialmente de las mujeres.

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Una de las calles del mercado de Brikama, ciudad importante de Gambia.

El día en que Carrefour se implante en África, el mundo perderá uno de sus principales atractivos. Los mercados de este continente constituyen un fascinante universo aparte. Todo se compra y se vende en un ambiente de negocios, y también de diversión, exhibición de habilidades y socialización.

Mercados de Gambia

Vendedora de aceite en el mercado de Janjanbureh (Georgetown).

Los olores, los colores, el bullicio, la actividad frenética, los apretones, los gritos de los mercados no se parecen en nada a la forma que tenemos los europeos de abastecernos. La visita a los mercados es siempre una actividad deliciosa cuando se viaja por África.

Mercados de Gambia

Las mujeres de Gambia venden lo que pueden.

Da igual si uno tiene intención de comprar o no. Un mercado es la representación de la vida y la cultura locales, y no hay que perdérselo jamás. A diferencia de lo que ocurre en algunos mercados de oriente, en África la mayoría de las veces no habrá nada que a un turista le interese llevarse, porque la pobreza de sus gentes hace que no se alcance el mínimo estándar al que está acostumbrado un europeo, pero eso no significa que los mercados no sean uno de los lugares más ricos en experiencias para el viajero.

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Los hombres son los encargados de coser en Gambia.

Gambia tiene una rica artesanía que gusta mucho a los turistas. Son especialmente llamativas sus telas, de gran calidad y con diseños muy originales. También elaboran figuras y utensilios en madera, son trabajos muy buenos y a muy buen precio que pueden adquirirse en tiendas y comercios pensados para extranjeros.

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Tienda de ropa típica de las mujeres gambianas.

Cuando se viaja en coche por África, conviene pararse y disfrutar de todos los mercados, mercadillos y concentraciones que uno encuentre a su paso. Nunca defraudan.

Mercado de ganado en Gambia

Mercado de compraventa de ganado en Gambia.

Para los africanos la compra y la venta es un medio de subsistencia, pero también, como ocurre en Asia y en otras partes del mundo, es un ejercicio lúdico, para el que se toman su tiempo, en donde practican sus asombrosas habilidades comerciales.

Si uno no sabe o no le gusta regatear, puede que le dé pereza adquirir cualquier producto, pero disfrutará viendo cómo lo hacen los gambianos, observando qué comen, la ropa que eligen, sus utensilios de uso cotidiano, qué emplean para su higiene, quiénes son los compradores, quiénes los vendedores… Y, sobre todo, hablando y bromeando con ellos.

Vendedor de un tipo de nuez muy cara, que se utiliza como regalo a la hora de concertar una boda.

Variedad de nuez, muy cara, que se utiliza como regalo a la hora de concertar una boda.

En un país donde la electricidad es privilegio de unos pocos, el frigorífico tiene consideración de artículo de lujo, y muy pocos lo disfrutan. Por eso una de las tareas diarias de las mujeres de Gambia es ir al mercado a hacer la compra del día. Gambia es un país sin industria, en donde la mayoría de la gente sobrevive como puede, pero la tierra y la naturaleza son pródigas. Aquí dicen que todo lo que se cae al suelo, crece. De ahí que muchas mujeres vayan al mercado a vender lo poco que tienen: unos tomates, unos plátanos… es su única forma de subsistencia.

Mercados en Gambia

Vendedora de tomates.

El principal mercado de Gambia está en Banjul, es el Albert Market. Un enorme lugar donde hay de todo: frutas, pescados, telas multicolores, sillines de bicicleta, barreños, joyas… Merece la pena pasar aquí al menos una mañana y ver cómo compran las mujeres, ataviadas con llamativos vestidos y con sus niños sujetos a la espalda.

En Gambia hay muchos mercados más pequeños. En las ciudades del interior abundan los tenderetes desvencijados, las calles repletas de tiendas curiosas. Todo nos llamará la atención: sus peluquerías, sus tiendas de reparaciones, las carnicerías… Es otro mundo.

Mercados de Gambia

Una joven vendedora de agua y refrescos.

Pajaritos y pajarracos en Gambia

Gambia es un país ideal para quienes gustan de observar aves. Birdwatchers de todo el mundo acuden a este país para avistar especies de pájaros.

Aves Gambia

Gambia tiene un clima subtropical, con frondosa vegetación, abundantes lluvias y el hermoso río Gambia. La naturaleza es espectacular y hay muy poca contaminación, porque carece de industria, apenas hay automóviles… Así que este país es el paraíso de las aves.

Aves Gambia

Birdwatchers de todo el mundo vienen a Gambia a “cazar” experiencias visuales. El observador de aves típico que abunda en este país suele ser una persona de mediana edad, de nacionalidad alemana, inglesa o francesa (aunque no sé si por este orden), que se desplaza en grupos reducidos. Tanto él como sus compañeros van siempre uniformados al estilo Coronel Tapioca o doctor Livingstone.

Aves Gambia

El observador de aves no se conforma con observarlas. Casi siempre lleva colgada al cuello una cámara de fotos que cuesta más que un coche de gama media. Suele disparar a diestro y siniestro con un teleobjetivo de dimensiones estratosféricas. A continuación mira el visor de la cámara y pone cara de póker; nunca es posible saber si la foto le ha salido o no.

Aves Gambia

Los birdwatchers siempre llevan guías ilustradas del mundo de las aves, con fotos de frente y perfil de cada pajarito y profusas descripciones sobre sus costumbres, hábitats, etc. Consultan los ajados libros de identificación de aves no porque duden del nombre de cada una de las especies que ven, sino para constatar con satisfacción que tal pájaro en concreto ya lo tienen en su ingente colección de improntas de retina.

Aves Gambia

Otras veces, los amables birdwatchers intentan instruir a ignorantes como yo, que solo distinguimos entre pajaritos y pajarracos.

Aves Gambia

El auténtico birdwatcher puede llegar al éxtasis cuando descubre una rara avis posando en la más remota ramita, pero no dirá ni pío para no espantarla, se limitará a señalar con el dedo, mirará con sus prismáticos, hará 12 o 13 fotos y, como quien acaba de presenciar un milagro, esbozará una leve sonrisita de íntima satisfacción.

Aves Gambia

El observador nunca se relaja, permanece siempre en tensión, conteniendo el aliento, agudizando la mirada, con los oídos en permanente estado de alerta… Puede que incluso de noche salga a ver qué sueño puede importunar escondido entre el follaje de un árbol, algo así como lo que contaba Don Mendo, «en medio de la penumbra/ cuando al cabo se columbra / que está cerca el verderol,/ se alumbra, se le deslumbra/ con la lumbre del farol…». El birdwatcher hace algo similar: es de noche cerrada, parece que está escuchando a su interlocutor cuando, de repente despega una oreja, se levanta de golpe, se acerca al árbol más próximo, enchufa su potente foco y zas, saca 12 o 13 fotografías.

Sin embargo, si estamos ante un observador cualificado, despreciará las aves vulgares: apenas lanzará un vistazo displicente y de reojo sobre las que considere demasiado corrientes.

Aves Gambia

Gambia tiene casi el mismo número de especies de aves que Senegal en una extensión 20 veces menor. Merece la pena hacer excursiones por el río para ver pájaros, y contratar todas las salidas que uno pueda permitirse, porque aunque no seamos frikis expertos en la materia, lo disfrutaremos como el hecho extraordinario que es para cualquier europeo. Además, ser lego en el asunto tiene la ventaja de que podremos maravillarnos con todo lo que veamos a nuestro alrededor sin distinción de clases, tamaños ni especies.

Aves Gambia

En Gambia, numerosos hoteles organizan paseos en silenciosos barcos de remos para ver aves. Muchos guías locales, barqueros y casi cualquier gambiano que viva cerca del río podrá decirnos los nombres de las muchas especies que encontraremos y avisarnos de dónde están cuando nosotros no seamos capaces de verlas… arriba, abajo, a la derecha, a la izquierda, allí, ahí, aquí, aquí mismo…

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