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Gambia

Viaje a Gambia

¿Qué ver en Gambia?

Podría pensarse que en Gambia no hay mucho que ver, porque no posee un patrimonio artístico destacable, pero este país cuenta con atractivos suficientes para no defraudar a nadie.

Por supuesto que sus extraordinarias playas, los magníficos paisajes, la naturaleza desbordante o la belleza de su descomunal río son razones más que sobradas para visitar Gambia. Pero este país tiene otras muchas cosas que ver.

Alrededor de Banjul

En Gambia hay que saber disfrutar la capital, Banjul, con su colosal mercado, el Albert Market, y sus contrastes de naturaleza virgen, edificios caóticos y plazas destartaladas. No debemos pasar de largo por el peculiar monumento Arch 22, una gigantesca puerta levantada para conmemorar el golpe de Estado incruento que dio el actual presidente en 1994, erigida también como símbolo de que por fin alguien, aunque fuera él, ordenó la construcción de una carretera decente.

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Puerta de 35 metros de altura para conmemorar el golpe de Estado del presidente de Gambia.

Puede que la arquitectura de esta puerta no sea muy de nuestro gusto, pero merece la pena entrar y subir hasta la terraza para disfrutar de unas vistas espectaculares sobre el río Gambia en su encuentro con el mar. De paso, en el interior veremos un pequeño museo que nos hará sonreír.

También hay que visitar el National Museum, una modesta edificación cercana donde se muestran piezas arquelógicas muy valiosas al lado del traje que lució Miss Gambia en 1984.

Misteriosos círculos de piedra

En Gambia existen cerca de mil círculos de piedras que se supone fueron levantados entre el siglo III antes de Cristo y el siglo XI de nuestra era.

Círculos de piedra de Gambia

Los enigmáticos círculos de piedra abundan en Gambia. Sobre cada columna, la gente coloca piedrecitas que simbolizan sus deseos.

Los stone circles de Gambia están poco estudiados y prácticamente no se han realizado excavaciones; probablemente fueron monumentos funerarios. Los círculos mejor conservados son los de Wassu, un lugar con numerosos grupos de hasta 25 columnas, algunas de más de dos metros. En las proximidades, existe un pequeño museo que explica su origen. El emplazamiento de Wassu no está bien señalizado, ni siquiera resulta fácil el acceso, pero seguro que podremos contratar la visita con un conductor local. Lo disfrutaremos.

Ferri a Janjanbureh

Ferri a Janjanbureh, una isla de confinamiento de esclavos hasta hace dos siglos.

Janjanbureh

Esta ciudad, en una isla en mitad del río Gambia, se llamó Georgetown durante la época colonial. Hoy es un lugar tranquilo, al que se puede acceder en ferri, con algunos edificios históricos en muy mal estado. Janjanbureh fue un importante centro de confinamiento de esclavos africanos a la espera de ser distribuidos para su explotación por europeos y norteamericanos.

Muchos turistas se molestan porque gran parte de lo que se enseña en Janjanbureh es, digamos, una recreación del horror que debió de existir en la época de máximo rendimiento. Es decir, grilletes nuevos y cadenas recién compradas se exhiben como piezas auténticas. Sea como fuere, no cabe duda de que la esclavitud existió aquí, aunque hoy ya no se conserve más que la representación del espanto.

Janjanbureh es un lugar para reflexionar sobre la brutalidad del ser humano y conversar con sus encantadores habitantes, herederos de un terrible pasado.

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Un guía describe a los turistas las condiciones de vida infrahumanas que sufrían los esclavos.

Basse Santa Su

Basse Santa Su es la ciudad más importante del interior de Gambia. Se trata de un lugar nada turístico, pero sí muy acostumbrado a la gente de paso, sobre todo a comerciantes africanos que vienen y van. Por sus calles polvorientas se puede transitar con tranquilidad, porque la mayoría finge no ver al extranjero. Solo si uno quiere, los habitantes de Basse se mostrarán encantados de ayudar, charlar y preguntar de dónde eres, dónde vas, qué te parece su país… Numerosas personas en diversos lugares del mundo creen que la capital de España es Real Madrid, aquí ocurre lo mismo.

Pocos turistas llegan hasta Basse, incomprensiblemente, porque esta es una típica ciudad africana, con todo su encanto y su caos característico. Un lugar delicioso para pasar unos días, siempre que rebajemos nuestros estándares de calidad en el alojamiento.

En Basse Santa Su la carretera atraviesa la ciudad con multitud de tiendas y tenderetes a ambos lados. Por el medio circulan camiones, coches, burros, motos, bicicletas, cabras, gallinas y personas. Aquí la prioridad la tiene el más fuerte.

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Mujeres en una calle de Basse Santa Su.

Parques naturales

Incluso aunque elijamos quedarnos en la zona de playa y no viajar al interior de Gambia, es posible hacer excursiones a algunos de sus muchos parques nacionales, que no están lejos. En los hoteles se ofrecen guías que organizan circuitos interesantes, pero también fuera de ellos es posible dar con buena gente dispuesta a enseñarnos lo mejor de Gambia por poco dinero. Confiemos. No hay ningún problema en pedirle a un taxista que pase el día con nosotros. La mayoría lo harán encantados, y hasta podremos comer con ellos en sitios distintos de los habituales restaurantes para turistas o conocer a su familia.

En Gambia hay mucho que ver, especialmente para los amantes de la naturaleza y los animales. Pero eso será motivo de otro post.

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Viejos vehículos de Tendaba Camp, un campamento rodeado de espectacular naturaleza.

 

¿Qué se cuece en Gambia?

Arroz, mandioca, cacahuetes, pescado… son los ingredientes básicos de la comida en Gambia.

Ana Cañizal

Los gambianos suelen comer así, compartiendo el plato, lo que hay es para todo el que tenga hambre.

La cocina en Gambia es sencilla y rica. La base es el arroz, y los gambianos se preocupan por tener siempre alguna reserva guardada en sus casas. Si falta el arroz, mal asunto.

En un país tan llano, con lluvias y clima cálido, abundan los arrozales. La naturaleza es pródiga y en todas partes crecen los mangos, las papayas o los baobabs que sacian el hambre de cualquiera que pase por su lado. Nadie parece desnutrido en Gambia gracias a esta generosidad de la tierra, pero la gente es muy pobre y a menudo no cuenta con recursos para adquirir mucha variedad de alimentos. A ello se suma que gran cantidad de viviendas no cuentan con luz eléctrica, con lo cual no es posible conservar comida perecedera. Tampoco hay buen transporte que facilite el abastecerse a menudo.

El plato nacional es lo que ellos llaman «benachín». Consiste en un arroz de color marrón rojizo, que suele llevar tomate, ajo, perejil y otras especias, con su punto justo de picante; va acompañado de verduras, generalmente mandioca y zanahoria, y se complementa con pescado, cordero, vaca o pollo.

Ana Cañizal

Agricultores en un camión cargado de mandioca.

En Gambia hay grandes plantaciones de cacahuete por todas partes. Es muy barato. Forma parte de la alimentación local, está presente en muchas salsas, mantequillas y productos. También se exporta a países cercanos.

Pescado fresco y ahumado

El pescado es básico en la dieta de Gambia. Para quienes viven en zonas costeras también es un modo de vida.

Comer en Gambia

Pescadores que regresan a la playa tras la jornada de trabajo. Las gaviotas esperan su parte.

Gambia cuenta con grandes recursos pesqueros en el río que atraviesa el país, y que mezcla un curso de agua dulce y agua salada. Cerca de la desembocadura abundan los meros y los camarones. La pesca marina parece estar favorecida por  las aguas dulces y cálidas del estuario del río, que atraen a los peces del océano para comer y desovar. Ahí se citan barracudas, corvinas, lubinas…

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Barcos rudimentarios y falta de puertos. A menudo son otros países los que se aprovechan de la riqueza pesquera de Gambia.

Buena parte del pescado para consumo local se seca, se ahúma y así se conserva largo tiempo. Merece la pena ver cómo llegan los pescadores, con sus coloridos barcos, cómo las mujeres se acercan a recoger el pescado, lavarlo, organizarlo, llevarlo a los secaderos, venderlo a la artesanal industria de ahumados… Tanji es un lugar perfecto para conocer todo este ambiente, y se puede llegar desde la zona turística de Serekunda en un taxi por muy poco dinero.

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Una mujer seca el pescado al sol.

Si uno prefiere quedarse en la zona turística, podrá comer cosas muy ricas, tanto en los hoteles, como en los abundantes restaurantes que los rodean. Si quiere seguir con sus costumbres gastronómicas europeas, puede hacerlo, y si desea tomar platos locales, también. Los hoteles están bien preparados y abastecidos. Además, siempre es posible degustar frutas y zumos frescos a precios magníficos.

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Zona de ahumado del pescado. Bajo este mar de peces, perfectamente alineados, se atizan las brasas.

Quien elija comer en Gambia como los gambianos podrá juntarse con comerciantes, gentes en viaje de trabajo, familias en día de descanso… Es fácil encontrar buenos, limpios y baratísimos restaurantes locales, siempre encantados de atender al turista. Junto a los mercados suele haber sitios muy recomendables.

Cuando uno viaja hacia el interior siempre hay pequeños restaurantes, pero generalmente no están preparados para imprevistos. Así, no es raro llegar a un lugar donde el amable encargado sugiere y toma nota detalladamente de lo que le apetece al turista y… ¡se va a hacer la compra! Desde que uno pide hasta que come pueden pasar una, dos horas… Esto es Gambia.

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En Gambia nunca hay prisa, pero es un buen lugar para esperar.

La religión en Gambia

Gambia es un país mayoritariamente musulmán, pero aquí la práctica religiosa y las costumbres sociales parecen bastante ‘light’.

La religión en Gambia

Niño con un collar de amuletos para protegerle contra el mal de ojo y preservar su salud.

En Gambia, el noventa por ciento de la población es musulmana. Aproximadamente el nueve por ciento son cristianos y solamente un uno por ciento practican el animismo, pero las diversas religiones están impregnadas de creencias tradicionales y rituales tribales. Montañas, árboles, piedras… pueden tener carácter sagrado para los gambianos.

Los amuletos son ampliamente utilizados, sobre todo para los niños, aunque algunos de estos fetiches llevan dentro versículos del Corán. Este afán protector hacia los bebés se comprende fácilmente si tenemos en cuenta que la tasa de mortalidad infantil llega casi al 70 en el primer año por cada mil niños nacidos vivos; en España es del 3 por mil.

Ana Cañizal

Una mujer camina con su bebé a la espalda, del que cuelgan amuletos protectores.

En la religión como en todo, hay grados. Entre los gambianos existen ‘iron muslim’ y ‘plastic muslim’, pero los primeros, los musulmanes con fe de hierro, no llegan ni a la suela de los zapatos a los integristas que tanto abundan en Libia, Jordania, Egipto… Aquí todo parece más relajado. Raramente se ve a gente rezando en espacios públicos; no suele escucharse a ningún muecín llamando a la oración, salvo en el día sagrado; poquísimas mujeres van tapadas con velos islámicos o vestidas de negro; y en la inmensa mayoría de bares y restaurantes es posible consumir alcohol y refrescarse con sus ricas cervezas locales.

La religión en Gambia

Momento de oración en torno a la mezquita. Normalmente, un líder espiritual guía cada comunidad.

El calendario islámico se rige por los meses lunares, de manera que el ramadán y otras fiestas religiosas son variables, como ocurre entre los cristianos con la Semana Santa. La observación lunar y la deliberación de las autoridades teológicas dictaminan cada año en qué fecha se iniciará el ramadán, aunque tampoco comienza exactamente el mismo día en todos los países islámicos.

La religión en Gambia

Cada pueblo suele contar con una mezquita, generalmente pobre y nada suntuosa.

En Gambia mucha gente respeta el ramadán, el mes santo del calendario musulmán en el que está prohibido comer, beber, fumar y tener relaciones sexuales desde que sale el sol hasta que se oculta. Cumplir el precepto es muy duro, sobre todo cuando hace calor, y lógicamente condiciona la actividad económica y social. Así que en este país, como en muchos otros del islam, la vida se modifica en función de los horarios más llevaderos para combinar trabajo y ayuno.

Esto hay que tenerlo en cuenta cuando se viaja a Gambia, porque la actividad disminuye y también porque el viajero debe ser comprensivo y respetuoso si desea contratar alguna actividad justo cuando el guía local puede comenzar a romper sus duras horas de ayuno.

La religión en Gambia

Una iglesia cristiana en Gambia.

Pese a que los cristianos son una minoría en el panorama de la religión en Gambia, se dice que conviven sin problemas entre la mayoría musulmana y que también celebran sus ceremonias con el respeto de sus vecinos.