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EtiopÍa

Viaje a Etiopía

Addis Abeba, la capital de Etiopía y residencia de Lucy

La capital, con tres millones de habitantes, tiene todas las comodidades a las que un turista europeo puede estar acostumbrado. 

Addis ronda los tres millones de habitantes. Es la ciudad más elevada de África, a 2.400 m de altitud, y la tercera capital más alta del mundo, así que siempre tiene una temperatura agradable, pese a estar tan cerca del Ecuador, sin calor ni frío durante todo el año, pero con lluvias torrenciales cuando toca.

La capital tiene todas las comodidades a las que un turista europeo puede estar acostumbrado. Así que si uno necesita algo un poco especializado, más le vale contratarlo o comprarlo aquí, porque puede que en el resto del país no lo encuentre. Hay iglesias importantes y monumentos para quedarse al menos tres días. El bullicio, la anarquía, la contaminación… también forman parte del encanto de esta ciudad africana.

El mayor mercado de África

En Addis podemos encontrar hoteles de todo tipo y condición, restaurantes, cafés, comercios, grandísimas avenidas… y está el Merkato, la mayor superficie de toda África destinada a vender cualquier cosa que uno pueda imaginar. La capital es un buen lugar para disfrutar de sus cafés, tiendas, avenidas, hoteles de lujo…

Dicen que abundan los carteristas y los engañaturistas, pero yo no los he visto (ni los he sufrido). Al contrario, en general nadie te mira, nadie te molesta, nadie te presiona, no intentan venderte nada…, pero si les preguntas o les pides ayuda, se vuelcan con su natural simpatía.

Addis Abeba está a los pies de las colinas de Entoto, un lugar al que merece la pena ir nada más aterrizar en la bulliciosa ciudad. Desde allí hay una hermosa vista del paisaje urbano y rural y es una buena manera de empezar a tomar conciencia de dónde estamos.

Lucy, la abuela de la humanidad, era de Etiopía

Una de las cosas que hay que hacer cuando se viaja a Etiopía es visitar a nuestra abuela Lucy. Ella es la estrella del Museo Nacional de Addis Abeba. Lucy es un australopithecus afarensis de 3,5 millones de años. Se cree que nuestros ancestros nacieron en África y, más concretamente, en el valle del Rift, que tuvo que ser un buen lugar de procedencia, pues todavía hoy, salvando las injusticias creadas por el ser humano, es muy parecido al Edén.

Lucy.

Lucy es muy bajita porque en esa época y en su especie las hembras venían a ser la mitad que los machos en cuanto a estatura. También hay unos trocitos del bisabuelo Selam, igualmente un australopithecus afarensis, pero que vivió más de 150.00 años antes que Lucy.

Reconstrucción del posible aspecto de Lucy.

Axum, un misterioso lugar en Etiopía

Axum, al norte de Etiopía, es una visita obligada cuando se viaja a este país. No porque sea un lugar que enamore a primera vista, más bien decepciona y, aparentemente, no hay más que ruinas por todas partes de lo que fue la capital del imperio axumita. Sin embargo, Axum es la ciudad más antigua de Etiopía y está declarada Patrimonio de la Humanidad. Allí podemos admirar multitud de estelas decoradas, catacumbas, inscripciones enigmáticas, palacios ruinosos, tablillas de la época de Cristo… Y eso parece que solo lo que aflora, porque nunca ha habido un verdadero proyecto de investigación y recuperación del pasado de esta cultura, así que está todo por excavar.

Un imperio poderoso

El imperio axumita abarcaba desde el Mar Rojo a la Península Arábiga y su hegemonía se extendió desde el siglo III antes de Cristo hasta el siglo X d. C. Los axumitas establecieron un poderoso comercio con India y China, desarrollaron un alfabeto propio y construyeron importantes obras de ingeniería.

Es verdad que la ciudad de Axum hoy ofrece un panorama desolador debido al interés de algunos gobernantes que, desde el siglo XVI, han puesto mucho empeño en arrasarla, pero dicen que su valor arqueológico e histórico podría ser similar al del antiguo Egipto.

El campo sembrado de estelas

Hay que visitar el campo de estelas, donde existen más de 75. La estela más grande es del siglo III y está rota en el suelo. Se cree que nunca llegó a colocarse en pie y que se estrelló al intentar levantarla; mide 33 metros. La segunda más grande alcanza 26 metros. Los italianos se la llevaron a Roma en una de esas acciones de expolio a África tan habituales en la historia europea, y la tuvieron colocada en la Piazza de Roma hasta que, tras años de negociaciones, los etíopes consiguieron su devolución en 2005, acontecimiento que celebraron con gran júbilo nacional. La tercera mide 23 metros de altura y fue transportada en una pieza desde la cantera madre, a 4 km de distancia del lugar donde se ubica. Cuesta imaginar cómo levantaron esa mole de granito para emplazarla en su lugar.

Junto a este campo de estelas existe un museo pequeño y con encanto que da gusto visitar.

En Axum está la catedral de Santa María de Sión, que es de reciente construcción y dudoso gusto, y que se erigió sobre una iglesia primigenia, desaparecida en combate. También, en un edificio aparte, se custodia el Tabot, la verdadera Arca de la Alianza según la tradición etíope. Las mujeres no pueden entrar en ese edificio, y los hombres, aunque sí tienen permiso, tampoco pueden ver el arca. En el complejo existe un pequeño museo con trajes, joyas y otras riquezas impresionantes en pésimas condiciones de conservación.

Cerca hay más tumbas, monasterios, un lápida inscrita por tres caras en geèz, sabeo y griego, del siglo IV d. de C., las ruinas del palacio de la reina de Saba… En fin, un lugar para estar, como mínimo un par de días.

Ruinas del palacio de la reina de Saba.

El Nilo Azul y los lagos de Etiopía

Etiopía no es el país que algunos periodistas muestran al mundo civilizado, árido y polvoriento. Hay desiertos, claro, pero también inmensos lagos. El más grande es el lago Tana, donde nace el Nilo Azul.

El Nilo está formado principalmente por dos grandes afluentes: el Nilo Blanco y el Azul; ambos se juntan en Sudán y fluyen hacia Egipto, país que históricamente ha monopolizado el uso de sus aguas sin ceder nada de su riqueza a los países por los que atravesaba. Se podía lavar la ropa, bañarse o llenar los bidones de plástico tan apreciados en África, pero de ningún modo establecer regadíos ni aprovechar para crear energía hidráulica. Hasta hace unos años, el Nilo Azul formaba una catarata descomunal en su caída por una pared de roca de casi 50 metros. Los antiguos viajeros la llamaron «humo del Nilo» y la describieron como la más bella del continente. Tras muchos años de lucha, los etíopes han logrado aprovechar este salto para generar la electricidad que tanto necesitan y merecen. Es el progreso. Por eso, hoy, la antaño espectacular catarata parece un chorrillo. Eso sí, sigue teniendo 50 metros de caída.

El lago Tana está a 1.800 metros de altitud, es el más grande de Etiopía, con casi 90 km de largo y 65 km de ancho. Tiene una profundidad media de 14 m. Alberga a 26 especies distintas de peces, 17 endémicas.

Pero lo más fascinante de este lago es que en sus islotes y penínsulas hay una veintena de bellísimos y recónditos monasterios, mayoritariamente de los siglos XIV, XV y XVI, donde viven y celebran sus cultos unos cuantos monjes cristianos. Todos se pueden visitar, pero en algunos de ellos la entrada está prohibida a las mujeres.

Los monasterios son lugares de paz, rodeados de vegetación, donde solo se escuchan multitudes de aves. Merece la pena ir recalando en todos los que se pueda, y siempre encontraremos un monje deseoso de contarnos su vida, mostrarnos el templo y describirnos con detalle las escenas de las pinturas que decoran sus paredes o mostrarnos sus tesoros.

Hay otros muchos lagos de considerable tamaño y profundidad. Algunos, como ya hemos visto en otras entradas de este blog, en vez de tranquilos monasterios tienen cocodrilos e hipopótamos, pero también parecen pacíficos.

Otros, como el lago Langano, sorprenden por su aire turístico, con modernas instalaciones hoteleras y posibilidad de practicar deportes de agua.