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Corea Del Sur

Viaje a Corea del Sur

Udo, la isla de las mujeres, en Corea del Sur

Udo, una pequeña isla cercana a Jeju, en Corea del Sur, es llamada «isla de las mujeres», porque hay más que hombres y porque son las que más trabajan.

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Monumento a las mujeres pescadoras en una playa de Udo.

Cuando uno está en Corea del Sur no puede perderse la isla de Jeju, y si visita Jeju, no puede dejar de ver la encantadora islita de Udo. Hay que tomar un ferri desde Jeju que tarda unos 15 minutos en llegar. Una vez en Udo, conviene alquilar una moto o una bicicleta con motor o sin él. La bici normal es suficiente, porque la isla es pequeña, no tiene más de 25 km de perímetro. Merece la pena preguntar precios y no quedarse en el primer lugar pegados al puerto.

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Mujer pescadora de Udo.

En Udo hay muchas mujeres que parecen ser las que se ocupan de la economía familiar. Igual que ocurre en Galicia, aquí son ellas las entendidas en asuntos de pesca. En esta isla son famosas las mujeres buzo, que pescan marisco para venderlo en los bares de la zona. Se las ve en en grupos, siempre con su boya al lado, se sumergen a pleno pulmón, y si contienes la respiración cada vez que ellas meten la cabeza en el agua, siempre te ganan.

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Buceadora que se sumerge a pleno pulmón, con su característica boya al lado.

También hay muchas mujeres en las playas de Udo que, con su cesta a la espalda, recogen las algas con las que luego se fabrica el agar-agar, esa gelatina que se usa en la cocina, en gominolas y en las dietas de adelgazamiento.

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Una mujer recoge algas, bien protegida del sol y con su cesta a la espalda.

En Udo no hay muchos turistas, las playas son magníficas, los lugareños muy agradables y se puede pasar un día inolvidable.

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Una mujer extiende al sol las algas recolectadas para obtener el agar-agar.

 

La Zona Desmilitarizada entre Corea del Sur y Corea del Norte

La Zona Desmilitarizada entre Corea del Sur y Corea del Norte es una zona fuertemente militarizada: una franja de 4 km de ancho y 238 km de largo separa los dos países que un día formaron uno solo.

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Soldado de Corea del Norte.

La Zona Desmilitarizada de Corea es una franja neutral que separa Corea del Norte y Corea del Sur, donde no se permiten las actividades militares pero sí el ir y venir de soldados con actitud desafiante. El lugar está bajo el control conjunto de ambos países. Técnicamente, las dos Coreas no han dejado nunca de estar en guerra, esto es, la paz jamás se firmó, tan solo se negoció un armisticio tras la contienda librada entre 1950 y 1953.

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En actitud de impresionar, junto a un restaurante para turistas.

Si no fuera porque la DMZ (Desmilitarized Zone) recuerda que hubo una terrible guerra, en la que se vieron implicados numerosos países que apoyaron a uno y otro bando, con más de tres millones de muertos, cinco millones de personas sin hogar, dos millones de desplazados… el lugar resultaría ridículo. A menudo se afirma que la tensión se mastica y que visitar la Zona Desmilitarizada impacta. Mi impresión es otra.

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Locomotora que sirvió para transportar material de guerra. Un letrero informa de que tiene 1.020 disparos.

La zona desmilitarizada se emplea para hacer tensas reuniones entre las dos Coreas y alardear de hostilidad. Pero lo más importante es que la DMZ se ha convertido en una atracción turística de primer orden, algo así como un parque temático, con su tienda de souvenirs incluida, donde es posible adquirir parafernalia militar, sus codiciadas gafas de sol y otros objetos típicos.

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Soldado de la Joint Security Area, JSA, o Área de Seguridad Compartida, administrada en parte por Estados Unidos.

Ver a tantos militares (solo hombres) tan tiesos y serios, en posición de estatua de sal o maniquí de escayola, no deja de ser cómico. Unos se miran a otros fijamente. También se plantan en posición de taekwondo, y los hay que observan a los visitantes con cara de pocos amigos.

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Los turnos de vigilancia se realizan en posición de estatua.

En el edificio fronterizo entre los dos países, los soldados mantienen media cabeza detrás de la pared y media fuera; es decir, con un ojo miran lejos y con el otro ven la fachada azul. Si preguntas el porqué de esa incómoda acomodación ocular, te dirán que de ese modo, en caso de que les disparen, podrán protegerse echándose hacia el lado del edificio.

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Parecen maniquíes, pero no lo son.

La DMZ queda a una hora aproximadamente del centro de Seúl. Los hoteles y las agencias de viajes organizan visitas guiadas cada día a la Zona Desmilitarizada, previo pago de su importe, con un recorrido en autobús, explicación, proyección de documentales, museo, observatorio, puente de no retorno, lugares emotivos y entrañables… Como era de esperar en Corea del Sur, todo está perfectamente organizado.

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Monumento que simboliza las dos Coreas con gentes de un lado y otro intentando juntar ambos mundos.

Corea del Sur descubrió cuatro túneles construidos por Corea del Norte con intención de utilizarlos para incursiones e invasiones, aunque parece que los norcoreanos defienden justo lo contrario. Son muy interesantes los vídeos que cuentan su historia. Actualmente, uno de ellos está habilitado para visitas turísticas.

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Uno de los túneles excavados por Corea del Norte para invadir el Sur. Los norcoreanos defienden justo lo contrario.

Solo los vehículos autorizados pueden trasladar turistas en la DMZ. El hecho de no poder edificar en la Zona Desmilitarizada ni transitar libremente ha hecho que, con el paso de los años, sea una rica zona medioambiental, con abundante flora y fauna.

Los autobuses de turistas están obligados a detenerse para que un soldado de Corea del Norte mire a los pasajeros uno a uno, con cara de mala uva, y revise sus pasaportes. A continuación, entrará también un soldado del ejército de Corea del Sur y repetirá la misma operación.

Una vez dentro de la Zona Desmilitarizada, hay que firmar una declaración que exime de responsabilidad a los organizadores si ocurre algo, como que comience un ataque entre los dos países o que un soldado se vuelva majareta y la emprenda a tiros, como ocurrió recientemente. Los turistas solo pueden hacer fotos cuando se les da permiso y, exclusivamente, a lo que se les autoriza.

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Un soldado de Corea del Sur explica a los turistas lo que se puede hacer y lo que no.

Las instrucciones que se dan a los visitantes van desde prohibir reírse, señalar, hablar con los soldados, hasta vestir con decoro para no ofender a nadie.

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Grupo de soldados que, desde un observatorio, pueden ver Corea del Norte. Así, de lejos, parece un sitio de lo más corriente.

En realidad, los coreanos del sur se toman a guasa las amenazas de sus vecinos del norte; la mayoría creen que Kim Jong-Il ahora, y su papá, Kim Jong-Un, antes, van de farol (crucemos los dedos).

La isla de Jeju, el lugar de vacaciones de Corea del Sur

La península de Corea tiene a su alrededor unas 3.000 islas e islitas, pero la más grande y famosa es Jeju, el destino turístico favorito de los coreanos, algo así como su Mallorca, pero con la mitad de tamaño.

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A los turistas les gustan mucho las flores de la isla de Jeju y hacerse fotos entre ellas.

Jeju es ahora una isla tristemente conocida en el mundo porque hacia allí se dirigía el Sewol cuando naufragó y dejó 304 muertos, la mayoría adolescentes que iban de vacaciones con el instituto. La conmoción de los coreanos desde abril de 2014 hasta hoy no ha decrecido, ni tampoco su indignación por la mala gestión de la tragedia. Corea sigue llorando a las víctimas en cada esquina.

Jeju es un paraíso

Jeju es una isla volcánica con un clima semitropical, muy ventosa, y rodeada por un mar de colores brillantes. La naturaleza en toda la isla es espectacular, verde, llena de flores, con montañas de formas abruptas, acantilados que parecen tallados a capricho y cuevas volcánicas patrimonio de la Humanidad, como la de Manjanggul, la más larga del mundo, de 13,4 km.

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Acantilados de Jusangjeolli, formados por columnas de basalto hexagonales, producto de erupciones volcánicas.

En Jeju es posible visitar los volcanes, hoy apagados y tapizados de verde, con pasarelas, escaleras, miradores y caminos delimitados de subida y bajada para los turistas, como el Seongsan Ilchulbon, un lugar de paseo para nacionales y extranjeros, con un acceso fácil y unas vistas fabulosas. Todo está perfectamente organizado.

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Un buen lugar para hacerse una foto en el camino de subida al volcán.

Ascenso al Hallasan

Otro volcán muy famoso en Jeju es el Hallasan, que está en el centro de la isla, mide 1.950 m y es la montaña más alta de Corea del Sur. La ascensión es costosa: 9,6 km de subida; pero lo peor es que los coreanos te van adelantando, incluso con los niños a cuestas, la comida, y mientras conversan con la abuela distendidamente. El premio en la cima es contemplar el impresionante cráter de 1,7 km de diámetro con un lago en el centro; y también a miles de coreanos que han llegado antes que tú.

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Vista desde la cima del volcán Hallasan hacia el cráter, donde aún quedan restos de nieve.

En un viaje a Corea del Sur no hay que perderse Jeju, al menos merece tres días, porque su naturaleza es única. Los amantes de la playa también encontrarán impresionantes lugares donde bañarse, arenas blancas y finas, aguas claras… y todo muy coreano: limpio, perfecto, regulado.

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Un hombre contemplando el mar.